La aplicación de lentes ajustables con la luz evita el uso de gafas tras la cirugía de catarata.
Hasta ahora, un tercio de los operados requería corrección óptica posquirúrgica.
- Las nuevas lentes, cuyo uso ha sido aprobado recientemente, responden a una revolucionaria tecnología de corrección por radiación ultravioleta.
- Se perfilan, además, como solución a la vista cansada y alternativa a la cirugía refractiva en pacientes con contraindicaciones.
El uso de corrección óptica tras la cirugía de la catarata, un requerimiento habitual en gran parte de los pacientes intervenidos de esta patología, ya no será necesario a partir de ahora, gracias a la aplicación de las Lentes Ajustables con la Luz (LAL), desarrolladas en Estados Unidos y cuyo uso se ha aprobado en Europa hace escasos meses.
El Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) de Barcelona, coordinador del proyecto a nivel europeo, ha empezado a aplicarlas este mes de junio de forma rutinaria, utilizando una tecnología de corrección por radiación ultravioleta, cuya eficacia ha sido probada en un estudio multicéntrico internacional en el que IMO ha participado durante los dos últimos años. Además, otros dos centros de Alemania han empezado ya a trabajar con estas lentes.
Según el Dr. José Luis Güell, coordinador de la unidad de córnea y cirugía refractiva del IMO y responsable europeo del estudio, “el uso de estas lentes supondrá un hito en la operación de catarata y, en general, en oftalmología, ya que incidirá directamente en la calidad de vida de un amplio grupo de población que actualmente requiere corrección óptica tras la operación de catarata, una cirugía a la que debe someterse cerca del 80% de la población”. Según el especialista, “el paciente de catarata es cada vez más exigente y quiere disponer de la máxima independencia de gafas después de la intervención, algo que no pasaba hace unos años”. Este hecho ha incentivado la investigación en esta línea y ha hecho posible el desarrollo de unas lentes que permiten ser modificadas desde el exterior del ojo, mediante la aplicación de una luz ultravioleta que modifica sus características y corrige aberraciones ópticas hasta en 2 dioptrías.
Estas lentes están diseñadas para sustituir a las lentes intraoculares que, que en la operación de catarata, se implantan en el cristalino tras extraer de él la lente natural y que en un alto porcentaje de casos (alrededor de un tercio), no se ajustan plenamente a las necesidades del paciente.
Actualmente, estos errores refractivos residuales responden, principalmente, a detalles imprevisibles en la cicatrización de la herida, inexactitudes en las medidas preoperatorias o astigmatismo crónico preexistente (para cuya corrección no existe actualmente método alguno). Además, el aumento de pacientes que en un futuro próximo se operarán de cataratas después de haber pasado por una intervención de cirugía refractiva, hace prever un aumento en la incidencia de desajustes refractivos tras la intervención.
Pero más allá de la cirugía de catarata, las LAL se perfilan como una eficaz alternativa a la cirugía Lasik para la miopía severa y para la pérdida de la visión de cerca que se produce con la edad. Esto se explica porque las alteraciones del cristalino que pueden provocar problemas de visión responden a que éste se vuelve opaco (catarata) o a que pierde su capacidad de acomodación (flexibilidad para adaptar el ojo según mire cerca o lejos), lo que suele suceder a partir de los 45 años, originando problemas refractivos o la llamada “vista cansada” (presbicia). Debido a que la mayor parte de la cirugía refractiva tiene lugar antes de ésa edad, casi el 90% se realiza modificando la morfología de la córnea con Lasik o introduciendo en ella anillos o lentes. Para otros casos, el abordaje del cristalino y, en concreto, el uso de las lentes ajustables, para solucionar problemas de refracción se presenta como una alternativa sólida que deberá irse consolidando en los próximos años.
Cómo funcionan las LAL
Las LAL son unas lentes intraoculares que se introducen plegadas por una mínima incisión. Su diferencia con lentes de características similares es que están diseñadas para permitir, en los casos en los que sea necesario, el ajuste de su forma y potencia a través de una radiación ultravioleta de baja potencia realizada desde el exterior del ojo. En pocos segundos, la luz logra inducir cambios de polimerización del material del que están fabricadas (macrómero de silicona fotorretroactiva) y ajustar así la corrección óptica perfecta para cada paciente. El ajuste se realiza alrededor de una semana después de la intervención de catarata y requiere una segunda irradiación, uno o dos días más tarde para fijar la modificación de forma definitiva.
Cómo se forma la catarata
La función de la lente del cristalino es recoger los rayos de luz que llegan al ojo y dirigirlos enfocados en la fóvea central de la retina (parte más central de la mácula). Para que esto suceda, el cristalino debe ser transparente. Cuando se vuelve opaco, hablamos de catarata. La causa más frecuente es la edad (se estima que más del 75% de los mayores de 75 años tienen opacidades en sus cristalinos), aunque también puede tener un origen congénito, postraumatico, metabólico... La cirugía de la catarata es, con diferencia, la cirugía ocular más frecuente.
http://www.portalesmedicos.com/
- Las nuevas lentes, cuyo uso ha sido aprobado recientemente, responden a una revolucionaria tecnología de corrección por radiación ultravioleta.
- Se perfilan, además, como solución a la vista cansada y alternativa a la cirugía refractiva en pacientes con contraindicaciones.
El uso de corrección óptica tras la cirugía de la catarata, un requerimiento habitual en gran parte de los pacientes intervenidos de esta patología, ya no será necesario a partir de ahora, gracias a la aplicación de las Lentes Ajustables con la Luz (LAL), desarrolladas en Estados Unidos y cuyo uso se ha aprobado en Europa hace escasos meses.
El Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) de Barcelona, coordinador del proyecto a nivel europeo, ha empezado a aplicarlas este mes de junio de forma rutinaria, utilizando una tecnología de corrección por radiación ultravioleta, cuya eficacia ha sido probada en un estudio multicéntrico internacional en el que IMO ha participado durante los dos últimos años. Además, otros dos centros de Alemania han empezado ya a trabajar con estas lentes.
Según el Dr. José Luis Güell, coordinador de la unidad de córnea y cirugía refractiva del IMO y responsable europeo del estudio, “el uso de estas lentes supondrá un hito en la operación de catarata y, en general, en oftalmología, ya que incidirá directamente en la calidad de vida de un amplio grupo de población que actualmente requiere corrección óptica tras la operación de catarata, una cirugía a la que debe someterse cerca del 80% de la población”. Según el especialista, “el paciente de catarata es cada vez más exigente y quiere disponer de la máxima independencia de gafas después de la intervención, algo que no pasaba hace unos años”. Este hecho ha incentivado la investigación en esta línea y ha hecho posible el desarrollo de unas lentes que permiten ser modificadas desde el exterior del ojo, mediante la aplicación de una luz ultravioleta que modifica sus características y corrige aberraciones ópticas hasta en 2 dioptrías.
Estas lentes están diseñadas para sustituir a las lentes intraoculares que, que en la operación de catarata, se implantan en el cristalino tras extraer de él la lente natural y que en un alto porcentaje de casos (alrededor de un tercio), no se ajustan plenamente a las necesidades del paciente.
Actualmente, estos errores refractivos residuales responden, principalmente, a detalles imprevisibles en la cicatrización de la herida, inexactitudes en las medidas preoperatorias o astigmatismo crónico preexistente (para cuya corrección no existe actualmente método alguno). Además, el aumento de pacientes que en un futuro próximo se operarán de cataratas después de haber pasado por una intervención de cirugía refractiva, hace prever un aumento en la incidencia de desajustes refractivos tras la intervención.
Pero más allá de la cirugía de catarata, las LAL se perfilan como una eficaz alternativa a la cirugía Lasik para la miopía severa y para la pérdida de la visión de cerca que se produce con la edad. Esto se explica porque las alteraciones del cristalino que pueden provocar problemas de visión responden a que éste se vuelve opaco (catarata) o a que pierde su capacidad de acomodación (flexibilidad para adaptar el ojo según mire cerca o lejos), lo que suele suceder a partir de los 45 años, originando problemas refractivos o la llamada “vista cansada” (presbicia). Debido a que la mayor parte de la cirugía refractiva tiene lugar antes de ésa edad, casi el 90% se realiza modificando la morfología de la córnea con Lasik o introduciendo en ella anillos o lentes. Para otros casos, el abordaje del cristalino y, en concreto, el uso de las lentes ajustables, para solucionar problemas de refracción se presenta como una alternativa sólida que deberá irse consolidando en los próximos años.
Cómo funcionan las LAL
Las LAL son unas lentes intraoculares que se introducen plegadas por una mínima incisión. Su diferencia con lentes de características similares es que están diseñadas para permitir, en los casos en los que sea necesario, el ajuste de su forma y potencia a través de una radiación ultravioleta de baja potencia realizada desde el exterior del ojo. En pocos segundos, la luz logra inducir cambios de polimerización del material del que están fabricadas (macrómero de silicona fotorretroactiva) y ajustar así la corrección óptica perfecta para cada paciente. El ajuste se realiza alrededor de una semana después de la intervención de catarata y requiere una segunda irradiación, uno o dos días más tarde para fijar la modificación de forma definitiva.
Cómo se forma la catarata
La función de la lente del cristalino es recoger los rayos de luz que llegan al ojo y dirigirlos enfocados en la fóvea central de la retina (parte más central de la mácula). Para que esto suceda, el cristalino debe ser transparente. Cuando se vuelve opaco, hablamos de catarata. La causa más frecuente es la edad (se estima que más del 75% de los mayores de 75 años tienen opacidades en sus cristalinos), aunque también puede tener un origen congénito, postraumatico, metabólico... La cirugía de la catarata es, con diferencia, la cirugía ocular más frecuente.
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